(excelsior.com.mx)

Alrededor de 20 embarcaciones menores en San Felipe, Baja California y 150 en el Golfo de Santa Clara, Sonora, salieron el primer día a “calar” los motores y los equipos a pesar de que se registró la marea más grande del año.

En la madrugada de este martes 21 de septiembre se levantó la veda de camarón en el Alto Golfo de California, en lo que será la tercera temporada bajo embargo de Estados Unidos, decretado en agosto de 2018 y ampliado en marzo de 2020, debido a la falta de resultados en la protección de la vaquita marina y el combate al tráfico ilegal de pez Totoaba.

Alrededor de 20 embarcaciones menores (pangas) en San Felipe, Baja California y 150 en el Golfo de Santa Clara, Sonora, salieron el primer día a “calar” los motores y los equipos a pesar de que se registró la marea más grande del año.

Los pescadores que tuvieron un buen día regresaron con 120 kilogramos, y los que no, capturaron desde seis hasta 50 kilogramos del cotizado camarón azul de la región.

En total, 288 pangas tienen permiso vigente para la pesca de camarón en San Felipe y 430 pangas en el Golfo de Santa Clara.

Redes ilegales

Las faenas se realizan con chinchorro de línea, redes tradicionales prohibidas en el papel, ante la falta de artes de pesca alternativas que sean viables económicamente para las cooperativas por parte del Instituto Nacional de la Pesca (Inapesca) o la Comisión Nacional de Acuacultura y Pesca (Conapesca).

De acuerdo con la regulación publicada el 24 de septiembre de 2020 y los permisos de pesca vigentes, en el Alto Golfo de California sólo se puede utilizar la red de arrastre prototipo RSINPMX mejor conocida como “Chango Ecológico”, para la captura de camarón, con el fin de evitar la pesca incidental de vaquita marina.

Pero en los hechos, no hay suficientes RSINPMX en las comunidades y las cooperativas se niegan a utilizarlas porque no producen más de 50 kilogramos al día, lo que representa una desventaja de hasta 40 por ciento en comparación con las redes tradicionales.

El Comité de Expertos en Tecnologías de Pesca (ECOFT), que estuvo en el Alto Golfo de California en 2017 realizando pruebas experimentales con el “Chango Ecológico”, concluyó que la RSINPMX no era confiable ni favorable, por lo que era necesario hacerle muchas modificaciones para poderla llevar a escala general.

El ECOFT fue creado en 2016 con especialistas de México, Estados Unidos, Canadá, Escocia, Dinamarca, Suecia y Finlandia, para buscar artes de pesca alternativas a las redes de enmalle en el Alto Golfo de California.

Simulación

Desde las primeras horas del martes, los pescadores organizados salieron por el llamado muelle Fondeport en el Puerto de San Felipe y las bajadas autorizadas Delfín, Duarte, Cabinas y Conchas en Santa Clara, donde elementos de la Secretaría de Marina (Semar) y Conapesca, revisan que las embarcaciones tengan sus permisos en regla y las redes autorizadas.

De esta forma, las pangas salen a realizar su actividad sin problema y con el visto bueno de las autoridades, que después validan las capturas ilegales con los avisos de arribo y guías donde queda asentado que supuestamente se utilizó el “Chango Ecológico”, en lugar del chinchorro de línea prohibido, como lo establece la regulación.

Un ejemplo es lo que ocurrió en la Temporada 2020-2021, cuando San Felipe rompió récord en la pesca de camarón con un total de 400 toneladas, según documentos oficiales, algo que sería imposible con la red alternativa de bajo rendimiento RSINPMX.

Otra vez Profepa

A pesar de que la conservación y protección de la vaquita marina debería ser una prioridad por el embargo pesquero que pesa sobre el Alto Golfo de California y las amenazas de más sanciones comerciales contra México en el marco del TMEC y la CITES (Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres), la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa), no cuenta con coordinador de vigilancia en la región.

Justo en el inicio de la Temporada de Camarón 2021-2022, cuando se incrementa la actividad pesquera, el encargado de despacho de la Subprocuraduría de Recursos Naturales de la Profepa, Rodolfo Vilchis Noriega solicitó a Jorge Alberto Pérez Canché que presentara su renuncia por falta de resultados, por lo que en estos momentos sólo hay tres inspectores federales de base en San Felipe.

En lo que va de la presente administración han salido dos coordinadores, el anterior de nombre Daniel Rafael Contreras Patiño, quien compartía con Pérez Canché la falta de experiencia en el trabajo de campo, desconocimiento de la grave problemática que se vive en la zona y el raquítico presupuesto asignado para los operativos de inspección y vigilancia, ya que no hay dinero para el combustible de las camionetas y las embarcaciones tipo Boston, con las que se deberían hacer rondines en mar y tierra.

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